En sus llantos se podía ver
la rebeldía del corazón sublevado
por el cual cuando deseaba amar
sólo conseguía sufrir
Pero la infección era generalizada
y así es que iban los ojos enfermos,
juntos y tomados de las pestañas,
buscando el alivio para aquél dolor
en el seno de una nueva enfermedad,
una nueva mujer.
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